sábado, 2 de marzo de 2013

TOKI EDER  “UN HERMOSO LUGAR


Después de la muerte de Gómez, entre 1936 y 1941,  la población de la capital casi se triplica, mientras que la del país apenas aumenta en un  12,6 %, originando un salto significativo del peso demográfico de Caracas en la nación. La ciudad se convierte en un polo para la inmigración nacional e internacional, pues no en balde este período coincide con la Segunda Guerra Mundial.  La actividad dominante en los ´40 en la ciudad capital fue la construcción inmobiliaria,  con materiales importados y capitales privados. La acumulación del ingreso petrolero se concentró en este sector, porque podía procurar ganancias comparables al sector comercio,  concretizándose en la fundación de FEDECAMARAS, en 1944, organización empresarial- bancaria, que financió junto a la CVF (Corporación Venezolana de Fomento) al sector de la construcción de edificaciones residenciales en la ciudad capital. [1]

En este contexto, la construcción del edificio Toki Eder se encuentra entre los primeros  edificios realizados por el constructor Miguel Salvador Cordón para la Urbanización El Rosal. Este proyecto se plantea como una prueba inicial de diversas soluciones que luego se volverán típicas en el desarrollo de su obra. Participa activamente en la construcción de numerosas edificaciones de vivienda; a veces como propietario-inversionista, otras como constructor de las viviendas respectivas.   

La idea de autonomía entre terreno y cuerpo edificado es uno de los rasgos fundamentales de la concepción de las urbanizaciones y edificios residenciales de los años ‘40, particularmente en aquellos lugares en donde existe el requerimiento de los retiros (Altamira, El Rosal, Las Mercedes). 

Otro criterio desarrollado en la construcción del Toki Eder, es que a diferencia del énfasis decorativo manifiesto particularmente en las fachadas, conforman los principales valores formales de este proyecto. Se diferencia del tratamiento de los espacios interiores presentes en los diversos apartamentos, que se derivan tanto de la propia funcionalidad de la edificación residencial como de los recursos técnicos y constructivos que son reiterativos en la época. Esta obra debe entenderse como uno de los primeros intentos de la arquitectura moderna venezolana por formular respuestas de diseño en el tema de las edificaciones residenciales de tres pisos. 


Ante lo que son ineludibles cambios en todas las esferas de la vida ciudadana los profesionales o la gente común se ve en la necesidad de comentar esos cambios y, más allá de esto, de tomar partido ante un fenómeno de modernización que ataca y cuestiona las estructuras y costumbres tradicionales. La coincidencia entre la tipología arquitectónica y la conformación económico-social. Un tema nuevo y novedoso la consolidación de los edificios residenciales como tipología en la ciudad de Caracas.






[1] Dorothea Melcher.  La Industrialización en Venezuela”. Facultad de Ciencias Económicas y Sociales. Universidad de los Andes. 1992. P. 11

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